lunes, 29 de agosto de 2011

• Ulibro •

Ha llegado la Feria del Libro de Bucaramanga, Ulibro. Hoy empiezan decenas de actividades en las instalaciones de la UNAB: talleres, conferencias, conversatorios, buen cine, música, más y  más.

He sido voluntaria en varias ocasiones en la feria, desde el 2005, cuando empecé mis estudios profesionales. El año pasado fui anfitriona de Juan Madrid, escritor español. ¡Una semana entera! Todos los escritores invitados estaban en la ciudad por un par de días... inclusive horas, pero Madrid estuvo por siete días. 

Una anécdota.
Mi Juan y yo, aprendimos mucho de Juan Madrid, dosis diarias de historias tuvimos la oportunidad de oir, de cuba, gitanos, guerras, América...
hasta la forma correctamente alemana de beber cerveza. Pronto les mostraré como es.

Un día,  Juan Madrid, nos comentó que quería arreglar su maleta de cuero, digamos que ponerle un forro y cierto sistema de seguridad para no tener que  llevarla siempre como equipaje de mano, sino poder enviarla  confiado, por aparte en sus vuelos. Después de escuchar que Bucaramanga es el paraíso de la marroquinería, pensó que era el lugar ideal para cumplir su deseo. 

Emprendimos nuestra labor: Juan Laverde, Juan Madrid y yo, a las 10:30 de la mañana en San Francisco, preguntando por dicho servicio en cada uno de los locales. No sé si serán ideas mías, pero en esta ciudad hay un mal particular y es que si uno pregunta en un almacén por pepitas de colores, y allí no las venden, aun sabiendo que en el almacén de al lado sí venden, a la pregunta: ¿Y no sabe por aquí, dónde consigo?, responden con cara de 'ni idea': No, ni idea.

Muchos almacenes de bolsos, cinturones, calzado... pero ninguno dispuesto a rescatar un buen maletín de cuero.
Y ahí estabamos con el español, caminando por las calles del centro, pues San Francisco había quedado atrás hace rato, tras una indicación de un amable transeúnte, ahora estabamos en la calle 45 con carrera 18.
¿Ven la sombra?  ¿Se dan cuenta que el sol está absolutamente cenital e inclemente?  Ya imaginarán qué hora era y cuánto llevábamos preguntando, caminando y "mostrándole" este lado de la ciudad. 
¡Hemos encontrado el lugar! 
Debo decir que después de tanto recorrido, encontramos el lugar indicado para el trabajo que necesitabamos, y Juan Madrid quedó feliz con el arreglo. 
El recorrido terminó con unas buenas cervezas y con excelente compañía, mi mejor amigo Andrés, mi Juan, y Juan Madrid. 
 Es una anécdota sencilla, pero que no voy a olvidar. ¡Espero que Juan Madrid sí!
Esa semana fue sin duda, una para recordar.

Este año decidí disfrutar de Ulibro de un modo diferente, 
espero que ustedes también la disfruten de cualquier manera.
Pueden descargar la programación aquí.
Feliz inicio de semana.

 Monina.

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