martes, 5 de octubre de 2010

Por un sí.

Dije sí a una llamada que recibí la noche anterior a mi graduación para ir a realizar unas entrevistas para el canal TRO, en un evento que el IMEBU iba a desarrollar en el barrio Colorados al norte de la ciudad. Me dijeron que debía estar lista a las 7:00am en la Puerta de Sol, un carro nos recogería a Efraín -el camarógrafo- y a mi, además dijeron que para mi tranquilidad, a las 11:30am estaríamos de vuelta, para que yo pudiera hacer con calma todo lo que necesitara para la ceremonia de grado.... No fue así.

El carro llegó a las siete, pero arrancamos casi a las ocho, cuando llegamos a Colorados estaba haciendo un frio que arruyaba, (aun más después del vino tinto de la noche anterior, por supuesto no me refiero al que ofreció la Universidad durante el coctel), apenas estaban armando las casetas donde iban a estar las microempresarias del barrio, quienes expondrían sus productos: lencería, confecciones, artesanías, bisutería; y no había un alma en el lote de barro donde se iba a desarrollar la actividad, sólo uno que otro perro puntual en sus necesidades fisiológicas. (ellos que no necesitan ir más allá de la base de la pirámide de Maslow para ser felices).

Eran las 10 de la mañana, ya estaban las familias, las expositoras, el señor de los raspados, el de los buñuelos y hasta música había, pero no llegaban los personajes a entrevistar, habían pasado tres horas haciendo nada! y como esperar no es precisamente una facultad que haya desarrollado, me dediqué a buscarle el encanto al lugar, entre la pobreza material que rodeaba el sector ,había un brillo que irradiaba la gente llena de ilusiones y de esperanzas por mejorar su situación de alguna manera, en algún grado.

Sí, suena trillado, pero es así, aunque uno crea casi con certeza cruda que ese tipo de circunstancias en las que viven son de nunca acabar, las familias interesadas en los programas del IMEBU, no se cansan de buscar y rebuscar "la oportunidad".

Y bien, mientras pasaba el tiempo, no podía quitarme de la cabeza que mi familia me estaba esperando para la ceremonia de graduación, que el frio arruyador se había ido hace rato, que ahora el sol azotaba sin piedad el barro - y mis hombros- y debajo de las carpas se cocía un calor grueso, sabía que era el momento de sacar mi camarita, dulce bendición.

El raspadoman





su primera cliente

La única sombra en el terreno

No me pueden decir que en el costado de esta casa no hay poesía


Para mi fortuna llegaron unos angelitos a hacerme compañía y a mejorar mi visita por esos lares






felices, llenas de energía



con alas

les encanta volar

y reírse mucho (me recuerdan a alguien :P)


gracias a ellas la espera se convirtió en una experiencia bonita y gratificante.

Cerca de las 11:30am, finalmente llegaron las personas a quienes debía entrevistar.

Las entrevistas salieron bien, todo en orden. Mi labor ya estaba hecha, debía estar a las cuatro en punto en el Auditorio Mayor, lista para recibir mi grado...

Era la 1:00pm y yo todavía estaba en Colorados :O.

Después de rascarme la cabeza, morderme los labios, (está bien...madrear un poco), poner cara de angustia, y practicamente rogarle al conductor que nos transportó para que me llevara de vuelta a la Puerta del Sol, accedió y algo grandísimo para decir a su favor: me dejó en el salón de belleza!

3:48pm, yo estaba lista para cumplir la cita que tenía programada hace cinco años atrás.

I´M DONE

2 comentarios:

  1. Te felicito, que tengas una carrera llena de éxitos y alegrías!

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